El software es el peor sector de 2026
El sector del software acumula un -20% en 2026. La IA no causa la crisis: revela las vergüenzas de un sector acostumbrado a vivir de rentas.
La IA ha cogido a la industria del SaaS con el pie cambiado. Los incumbentes se encuentran atrapados entre una base de clientes que demanda atención y unos inversores que exigen crecimiento. Y mientras intentan resolver ese dilema, una nueva generación de competidores nativos IA les está comiendo el mercado por los flancos.
El software, el peor sector de 2026
Esta ha sido otra semana negra para el software, con el índice IGV cayendo un 7.35% frente al 2.12% del S&P 500.

El sector del software es ya el peor de 2026, con una caída acumulada del 20% en lo que va de año.

Por qué caen las valoraciones
Como expliqué en el artículo El valor terminal del SaaS es cero, la caída se explica porque las valoraciones del SaaS dependen, en su mayoría, de estimaciones futuras.
Una diapositiva del último informe de Redpoint Ventures lo explica perfectamente: entre el 85% y el 95% del precio de la acción de una empresa de software depende de lo que ocurra en los próximos 10 años.

La incertidumbre sobre el impacto futuro de la IA es lo que está hundiendo al sector. Lo hace atacando los componentes principales del Net New ARR:
Facturación de nuevos clientes + Incremento de facturación de clientes existentes - Churn.
Por un lado, por una reducción en la demanda: el dinero que iría típicamente a expandir las cuentas de los SaaS se está yendo a pagar las inversiones en IA. Al mismo tiempo, hay presión por reducir el coste por asiento.
Por otro lado, la IA también está impactando en la retención de clientes, aumentando el churn. Los clientes nuevos no quieren atarse a contratos largos, y los existentes tienen más fácil que nunca migrar.
El resultado: menor crecimiento, menores valoraciones.

Las cuatro amenazas del SaaS
El informe de Redpoint me ha venido al pelo porque justo este viernes en X, comentaba un post del fundador de Warp.dev, en el que alardeaba de haber dejado de contratar SaaS en favor de herramientas internas desarrolladas con IA.
Pese a ser una de las amenazas más comentadas del SaaS, me parece de las menos sólidas, porque a muy pocas empresas les compensa derivar recursos de su negocio a reemplazar herramientas internas.
Esta posibilidad, que las empresas reemplacen sus SaaS por herramientas construidas desde dentro, es una de las cuatro preocupaciones para la industria del software que Redpoint apunta en su informe. Precisamente, la de menor riesgo.
Las otras tres serían:
La aparición de nuevos competidores (riesgo alto)
El coste de la compensación en acciones (riesgo alto)
Que los proveedores de modelos reemplacen a las empresas de SaaS (riesgo medio)

El verdadero peligro: los nuevos competidores
La que más me preocupa es la aparición de nuevos competidores.
Y es que la IA ha cogido a muchos SaaS con el pie cambiado.
El playbook era claro: crea una solución que resuelva un problema, captura el mercado, y expándete desde ahí a industrias adyacentes.
El problema es que para que esa jugada funcionara, sus clientes tenían que permanecer fieles, y más aún, hacerlo mientras asumían incrementos en sus facturas para financiar el movimiento lateral o upmarket de su proveedor.
¿El resultado? Clientes maltratados y desatendidos. El caldo de cultivo perfecto para que un nuevo proveedor, nativo IA, aparezca y se lleve el mercado ofreciendo una solución verticalizada que resuelva su problema de forma mucho más eficiente.
La situación para los incumbentes se acentúa porque se encuentran entre dos tierras: en un lado, la presión de su base de clientes existentes que demanda atención pero que probablemente ofrezca pocas opciones de crecimiento. En el otro, la necesidad de expandirse a otros mercados para alcanzar las valoraciones que les exigen los inversores que les financiaron.
¿Serán capaces los incumbentes de resolver este dilema? Soy poco optimista. La inmadurez de la industria y sus ejecutivos, quienes en su mayoría sólo han vivido con el viento de cola de unos tipos de interés bajos, me genera muchas dudas.
La IA, en cierto modo, sólo está revelando las vergüenzas de un sector que se había acostumbrado a vivir de rentas, y que ahora, por primera vez en mucho tiempo, tiene que salir a competir.


