Anthropic ha hecho oficial su intención de salir a bolsa al presentar el formulario S-1, un documento requerido por el regulador estadounidense y que detalla toda la información necesaria para que los inversores tengan una imagen fiel del negocio de la compañía.
Le he echado un ojo a los números y he de reconocer que son espectaculares. En los primeros nueve meses de 2026, Anthropic:
Contabiliza 33.000 millones de dólares en ingresos, un incremento del 1.200% respecto al mismo periodo de 2025.
La mayor parte de la facturación (27.000 millones) proviene de clientes que pagan por consumo, principalmente a través de la API. El resto, de las suscripciones.
Para facturar esos 33.000 millones, ha gastado unos 34.500 millones, que se reparten principalmente en:
Costes de inferencia: 4.810 millones.
Costes de Investigación y Desarrollo: 19.240 millones.
Ventas y marketing: 6.620 millones.
Administración: 3.831 millones.
Es decir, Anthropic no es rentable por muy poco. Si habéis visto titulares sobre más de 100.000 millones en pérdidas, es un apunte contable de unos bonos convertibles, no dinero que haya salido de la caja. De hecho, atesora más de 130.000 millones de dólares en efectivo e inversiones a corto plazo, fruto de las megarrondas que ha realizado en 2026.
Un modelo de negocio sin centros de datos
Lo primero que salta a la vista tras observar los números de Anthropic es que hay un muy buen modelo de negocio detrás.
La base del mismo y su mayor línea de coste, 19.240 millones invertidos en Investigación y Desarrollo, consiste en la creación de modelos como Opus y Fable. A muy alto nivel, el negocio de Anthropic consiste en:
Diseñar los mejores algoritmos posibles
Obtener datos de entrenamiento
Entrenar los modelos
Afinarlos antes de abrirlos al mundo
Vender acceso al modelo
El mayor coste de todo ese proceso es el apartado de entrenamiento, en el que consumen ingentes cantidades de potencia de cálculo que obtienen de los centros de datos de sus proveedores.
Este punto es clave. Anthropic, no necesita construir centros de datos ni asumir los costes de amortización de las GPUs y del resto de componentes electrónicos; simplemente alquila capacidad según lo que cree que necesitará. Es lo que se conoce como un modelo de negocio ligero en activos.
Y una vez que tienen el modelo construido, el coste de inferencia (procesar y responder preguntas) es relativamente bajo: 4.810 millones. Sobre una facturación de algo más de 33.000 millones, esto supone que Anthropic tendría, a día de hoy, un nada despreciable margen bruto del 85%.
Para obtener este margen bruto, Anthropic sólo necesita una cosa: contar con la potencia de cálculo necesaria para entrenar y servir sus modelos.
900.000 millones de dólares comprometidos
Uno de los puntos más controvertidos del S-1 de Anthropic es que tiene comprometidos cerca de 900.000 millones con proveedores de centros de datos como Amazon, Google, Microsoft o SpaceX durante los próximos años.
A primera vista, parece una cantidad absolutamente desorbitada, pero, teniendo en cuenta la facturación actual, la caja y el hecho de que hablamos de una inversión que se repartirá en varios años, no es tan descabellada.
Por ejemplo, para el año que viene, Anthropic desembolsará 70.000 millones, lo cual, si sigue incrementando la facturación al ritmo que lo hace, sería inferior a sus ingresos previstos. Y con 130.000 millones en caja todavía sin tocar.
Con esos compromisos, Anthropic se asegura el cómputo necesario para seguir escalando en I+D e inferencia durante los próximos años. Y, de paso, se lo quita a sus rivales: cada GPU que reserva es una que la competencia no podrá usar en un mundo en el que el cómputo es el factor limitante.
¿Puede ser un gran negocio una mala inversión?
Si los números no mienten, estamos ante uno de los mejores negocios de la historia. Han encontrado la forma de convertir energía en inteligencia, y la demanda de inteligencia parece infinita.
Pero ojo. Que sea un gran negocio no significa que sea una buena inversión. Se llegó a rumorear que Anthropic saldría al mercado a una valoración de hasta 2 billones (europeos) o trillones (estadounidenses) de dólares. Las últimas estimaciones la rebajan a entre 1 y 1,5 billones, lo que , aun así, la convertiría en una de las empresas más valiosas del planeta Tierra.
Si sólo observamos fríamente los números, estos podrían justificar tal valoración, pero hay mucha incertidumbre sobre el futuro.
Por ejemplo, la competencia. Anthropic tiene ahora, sin duda, los mejores modelos. Pero nada garantiza que eso siga siendo así en el futuro; de hecho, es probable que veamos una comoditización de los mismos.
Y si los modelos se comoditizan, será difícil que Anthropic mantenga un margen bruto del 85%. El precio del token se reducirá, lo que afectará a su facturación y le hará incurrir en pérdidas severas debido a los compromisos adquiridos.
El gobierno también puede intervenir. Para bien, frenando la inversión en I+D, lo que beneficiaría a Anthropic porque ya tiene los modelos de referencia. O para mal, cerrando el acceso a sus modelos, como ya hizo con Fable y Mythos en junio.
La justicia, en especial los numerosos juicios por apropiación indebida de propiedad intelectual a los que se enfrenta, también puede hacer tambalear su futuro.
En definitiva, hay muchas incógnitas sobre si Anthropic será una buena inversión a una valoración tan exigente como la que la compañía pretende.
Quien compre acciones estará apostando a que Anthropic seguirá siendo capaz de construir los mejores modelos y a que la demanda de inteligencia será infinita. Pero si las cosas se tuercen y el precio del token cae, la empresa tendrá que seguir pagando todos sus compromisos de cómputo.
Personalmente, si invierto, lo haré con cautela. Probablemente compre una cantidad pequeña de acciones para estar dentro y seguir la acción, pero, desde luego, no arriesgaré una gran parte de mi patrimonio a esta valoración, por muy atractivo que me parezca el negocio.
El precio al que compras una acción importa tanto como, o incluso más que, la calidad del negocio, y la valoración a la que aspira Anthropic es, desde luego, muy ambiciosa.


La verdad que me ha sorprendido que la inferencia sea una parte tan pequeña del gasto. A priori, yo creo que todos creíamos que debía ser la parte más costosa.
Y más sorprendente aún que el apartado "ventas y marketing" sea casi un 50% más de coste que inferencia. Esto sin duda les da la razón a los que dicen que es casi más importante vender que producir.
Muy interesante este artículo, Simón. Me ha dado otra perspectiva diferente a la que yo tenía acerca de este negocio.